“Las pruebas de su inocencia están en el propio expediente” – Entrevista a Indiana Guereño sobre la injusta condena a Cristina Vásquez

Por el equipo de Radio JS

Indiana Guereño es abogada, presidenta de la Asociación Pensamiento Penal. Juana Sostén dialogó con ella en el marco del estreno de Fragmentos de una amiga desconocida, un documental que retrata el caso de Cristina Vásquez, una joven misionera injustamente condenada a cadena perpetua por un crimen que no cometió.

Desde Pensamiento Penal estuviste participando en la causa por la cual Cristina Vázquez está detenida, condenada de una forma muy irregular. ¿Quién es Cristina Vázquez?

Cristina Vázquez es una joven –y sigo diciendo que es joven porque su vida quedó detenida cuando a los 19 años golpearon su puerta y la acusaron de haber matado a su vecina. Desde ahí comenzó para ella una pesadilla, allá por el año 2001. Ella tenía 19 años. Esa noche, la noche que supuestamente habría matado a su vecina, fue a dormir con una amiga suya a 8 km de su casa, en Misiones. Ella estaba ahí esa noche, pero a los días la detuvieron y le dijeron “vos mataste a tu vecina”; por el año 2010 la condenaron a prisión perpetua. Lo cierto es que ella hace más de una década que está privada de la libertad por un crimen que no cometió, y por eso seguimos diciendo que ella es una joven misionera porque su vida quedó detenida en ese momento.

Lo único que Cristina hace es decir que es inocente, y lamentablemente no fue escuchada hasta que en el año 2014 dos amigas de ella se acercaron a la Asociación y empezamos a investigar el expediente: nos dimos cuenta que las pruebas de su inocencia están en el propio expediente,  y ustedes dirán “cómo puede ser, no es posible” y sin embargo así es.

¿No fueron leídas? ¿No fueron tomadas en cuenta? ¿Cómo sucedió entonces que Cristina haya terminado condenada a cadena perpetua?

Cuando une empieza a leer la sentencia se da cuenta de que al principio se enumeran un montón de pruebas, pero después al momento de valorarlas no [lo] fueron. Mirá: la propia sentencia dice en un momento –y esto es sumamente clásico–, dice: “si bien no hay pruebas directas que acrediten la culpabilidad de Cristina Vázquez, hay muchos indicios”. Y ustedes dirán ¿de qué indicios está hablando el tribunal? Los indicios se basan en rumores de barrio, porque se presentaron a declarar un montón de personas que decían que ella –y vuelvo a ser textual– “se vestía desarreglada y sucia”, por ejemplo.

Claro, ¿qué tiene que ver?

¡Claro! La propia sentencia dice en un momento que “llevaba un estilo de vida promiscuo y marginal”. Acá en lo que tenemos que hacer hincapié es en que se estaba juzgando un homicidio, un homicidio que fue bastante violento, que podemos afirmar que hoy en día esta impune porque tiene a la persona incorrecta en la cárcel, y ese homicidio dejó un montón de rastros y de huellas que fueron correctamente levantadas en su momento y ninguna de esas pruebas coinciden con Cristina Vázquez sencillamente porque ella no estaba ahí, como dijimos al principio. Entonces, la sentencia se dedica a hablar  sobre el estilo de vida de Cristina, sobre el estilo de vida que llevaba la familia de Cristina o las amigas de ella, pero en concreto pruebas sobre el homicidio no hay ninguna que la involucre.

Magda Hernández, amiga de Cristina Vásquez y directora de “Fragmentos de una amiga desconocida”

Indiana, en el momento en que estas amigas se acercan en 2014 a Pensamiento Penal ¿en qué situación estaba el proceso judicial?

Bueno, cuando se acercaron ellas nos dijeron que la causa estaba en la Corte Suprema. Las amigas son las actuales directora y productora de la película, Magda Hernández y Gabriela Cueto, [ellas] hicieron un documental sobre la vida y pesadilla judicial de Cristina Vázquez, y ellas nos dijeron que la causa estaba en la Corte Suprema. Nosotros inmediatamente nos pusimos a averiguar y no la encontrábamos en la Corte, hasta que finalmente nos dimos cuenta de que lo que en realidad pasaba era que su defensa, la defensa de Cristina Vázquez, no había presentado el último recurso posible, esto quiere decir que ya no tenía más posibilidades, más chances de pelearla en la justicia. Cristina estaba en la cárcel esperando una sentencia que nunca iba a llegar. Finalmente hubo que decirle a ella esta situación; ella escribió de puño y letra una carta a la Corte pidiendo que se revise esto, que ella era inocente y que quería que su condena fuera revisada.

Finalmente la Corte Suprema, en un fallo inédito, ordenó a Misiones que por favor revisara esto. Bueno, entonces la causa vuelve a Misiones para ser revisada y Misiones vuelve a confirmar y ¿saben cómo lo confirma? Ustedes dirán, “Bueno, ahora leyeron todo el expediente”. ¡No! Copian y pegan más de diez párrafos textuales –textuales– directamente de la otra sentencia y listo: con eso confirman.

Párrafos textuales de la sentencia anterior

De la sentencia anterior, exactamente. Entonces esto finalmente vuelve a la Corte de Nación, y esta es la última oportunidad que tiene Cristina de ser absuelta, de obtener su libertad y de que se sepa la verdad ¿no? De que ella es inocente.

Es Misiones la que copia y pega, que además es muy burdo, porque quien lee las dos sentencias se da cuenta enseguida de que están copiados y pegados los párrafos. La Corte Suprema es la que obliga a  Misiones a que revise y la Corte de Misiones lo que hace es copiar y pegar la sentencia anterior y dice bueno, ya está…vuelvo a confirmar. La verdad es que había mucho para revisar y no fue revisado, y esto es lo que estamos pidiendo a la Corte de Nación, que es la última instancia a la que se puede apelar en el país: que lea el expediente. Nosotros estamos convencidos y convencidas de que con la sola lectura del expediente Cristina tiene que ser absuelta; no es necesario hacer una investigación paralela, las propias pruebas están ahí, solamente hay que leerlas. Eso es lo increíble.

Indiana Guereño en “Fragmentos de una amiga desconocida”

Si pensamos no solo en la cuestión de que Cristina Vásquez termina detenida y condenada a perpetua por los chusmeríos del barrio –algo de lo que nadie está realmente exento–, y que además cuenta con una defensa también terrible podemos decir que estamos ante una historia de vulnerabilidad total, ¿no?

 Claro, lamentablemente nosotros desde el observatorio de la Asociación Pensamiento Penal venimos trabajando en diversos casos en los que estos patrones se van repitiendo.

La última persona que estuvo con la mujer a la que mataron se fue rápidamente del lugar, lo ve un testigo irse, y además en el momento en el que se va, el gato de la señora sale como disparado del patio hacia afuera, es decir muy asustado, y ese momento coincide con la hora en la que la señora recibió el golpe que le produce la muerte. Esa persona que se fue es un electricista que conocía la casa, que era conocido de la señora Dávalos y sin embargo esa pista nunca se siguió, tampoco se siguieron otras pistas como familiares, conocidos. Cada vez que ocurre un homicidio lo primero que hace la policía es investigar al círculo intimo, es descartar todas las hipótesis, y no, lo que venimos notando es que se agarra al primer y, discúlpenme el termino, pero al primer perejil. O perejila.

Es una figura casi judicial, el perejil: se repite mucho

Claro, claro (risas), Cristina era como la “sospechosa perfecta”: era vecina de la víctima; las otras dos personas condenadas –que tampoco hay rastros de ellas [en la escena del crimen], ni huellas ni absolutamente nada–, [esas personas] tenían antecedentes penales y como eran conocidos de Cristina entonces como que “ataron cabos” y dijeron “Ah, listo, ya esta, son estas tres personas”

Cristina [por su parte] dice “Yo esperaba que llegara el ADN, cuando llegara el ADN era clave para mí, me iban a liberar” Bueno, llegó el ADN y no, y encontraban otro testimonio para poder seguir, y así fueron avanzando y se va creando poco a poco como una imagen de culpabilidad de la que es muy difícil salirse, porque cuando vas leyendo la sentencia es como que te vas enganchando y vas creando una imagen de ella que es capaz de cualquier cosa.

Pero ahí hay que poner un poco de paños fríos y de racionalidad y decir “No, pero pará, estamos juzgando un homicidio, ¿dónde está la prueba del homicidio?” Además hay que tener en cuenta otra cosa: la señora era muy celosa de su seguridad, era el año 2001, era un barrio muy humilde de Posadas, Misiones. Ella tenía alarma, imagínense que en esa época tener alarma era algo que no es tan común como ahora, no le abría absolutamente a nadie y eso lo declaran todas las personas que vivieron cerca de ella, y sin embargo las puertas no estaban forzadas, las entradas no estaban forzadas, es decir que la señora le abrió a quien después la termina matando, y esto es un dato que es sumamente importante.

En semejante escena del hecho, no encontrar absolutamente ninguna prueba [que vincule a] Cristina Vázquez, esto tendría que haber sido valorado en la sentencia y no lo fue. Ahí pasamos al segundo patrón: lo que venimos detectando es que son sentencias arbitrarias, es decir, sentencias que confirman las investigaciones mal hechas, sentencias que en el caso de Cristina no dicen absolutamente una palabra del electricista, sentencias que se basan en testimonios como [por ejemplo de] una persona que dijo ser investigador privado y aportaba datos que iba escuchando en su remis, porque en realidad era remisero, pero se presenta en una causa como investigador privado.

Los rumores

Él cada cosa que se iba enterando se presentaba y la aportaba, imagínense la seriedad de todo esto. Los dos jueces que investigaron fueron destituidos por mal desempeño –increíble por donde se lo mire. Dos personas se presentaron a decir que Cristina Vázquez pasó la noche en el lugar donde ella dice que pasó la noche, es decir en Garupá, a 8 km [de Posadas]. No le creyeron. Un testigo dice “sí, yo la vi pasar junto con la amiga [por Garupá]”, tampoco le creen… Esto no es una cuestión de te creo o no te creo, y lo propio nos pasa a nosotros y a nosotras ¿no? No es una cuestión de que nosotras le creamos o no le creamos a Cristina Vázquez. Nosotros investigamos el expediente, y no solo lo investigamos desde el lado del derecho, lo investigamos desde la Psicología Forense, la Criminalística, de la Sociología, porque así trabajamos en el Observatorio de la Asociación, y la verdad es que nos juntábamos y decíamos “¿pero vos estás leyendo lo mismo que yo?” No lo podíamos creer, para nosotros el caso de Cristina es el paroxismo de las malas prácticas: lo peor [de] lo peor está condensado en esa causa.

Cristina Vásquez dibuja un croquis de la cárcel y sus rejas – Fotograma de “Fragmentos de una amiga desconocida”

De alguna manera Cristina y estas dos personas que fueron puestas como cómplices con ella cumplían con todos los estereotipos que en ese momento se debían cumplir para ser un(a) criminal.

¿Cristina tuvo la posibilidad de testimoniar en el juicio? O a partir de la intervención de ustedes, ¿ella tuvo posibilidad de dar su testimonio, de hablar, de decir, de defenderse en el juicio?

La verdad es que ella siempre hizo como caso a lo que le decía su defensa, y la defensa le decía “Bueno, vos en el juicio tenés que estar callada, tenés que estar así, asa”, y eso lamentablemente fue interpretado, al menos por el periodismo, como una actitud como desalmada o fría. Sin embargo, por dentro…

Encima Cristina era muy jovencita

La verdad que ella desde el primer momento todas las versiones que da, cada vez que tiene oportunidad de expresarse, son la misma: Yo esa noche dormí en Garupá con Celeste García, me vió Pedro Llanarte. Fui en transporte público”

Nunca se contradijo

¡Noo! Para nada. Y otra cosa que no podemos olvidar: es el propio Estado, si me quieren condenar a prisión perpetua, el que tiene que probar que yo fui la que cometió ese delito. A mí lo que me vuelve loca y, perdónenme otra vez los términos, es que era [una condena a] prisión perpetua, y no enumeran ni una prueba, ni una prueba del homicidio.

Es el Estado el que me tiene que decir “bueno, usted mató a tal persona y todas estas son las pruebas en su contra”, y yo le contesto “bueno, pero yo dormí en otro lugar”. Entonces es el propio Estado el que tiene que ir a ese lugar  a chequear. Acá nada de eso pasó.

Cristina lamentablemente lleva más de una década privada de su libertad. El otro día tuvimos la oportunidad de ir a verla con Magda Hernández y Gabriela Cueto. Viajamos, y lo que ella decía, bueno además de que esta muy agradecida por supuesto de todo el acompañamiento y de que su historia se conozca, es que lo que extraña es estar en su casa, es tomar agua con un vaso de vidrio, algo que nosotras tenemos como algo tan normal que no ponemos el foco ahí ¿no? O abrir la heladera, o acostarse en su propia cama, con su propia almohada. Esa cotidianeidad que ya no tiene desde hace años, y por algo que no hizo.

Cristina Vásquez en la cárcel de Posadas – Fotograma de “Fragmentos de una amiga desconocida”

Sabemos que al documental Fragmentos de una amiga desconocida, que retrata su caso, lo pudiste ver junto a Cristina. ¿De qué se trata esta producción?

Fragmentos de una amiga desconocida es un documental que se hizo con dirección de Magda Hernández y producción de Mita’i Films, con Gabriela Cueto a la cabeza, y yo les digo que para mí es una obra de arte hecha documental. Narra la vida de Cristina Vázquez.

Magda Hernandez y Cristina Vázquez se conocieron trabajando en un bar y la película se pregunta cómo puede ser que la misma amiga que yo conozco sea una asesina, no hay posibilidad de eso. En la película tratamos de desenmarañar el expediente judicial mostrando que efectivamente Cristina Vázquez es inocente. [El documental] se cuenta desde el lado de la amistad, desde el lado de lo que [Cristina] está viviendo, de la vida y pesadilla judicial, porque ustedes piensen que esto atraviesa toda su vida, esta historia comienza cuando tenía 19 años y hoy tiene 37. No hay momento de su vida adulta que no esté atravesado por esto, por este laberinto. La llave para salir del laberinto actualmente la tiene la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

La causa está ahora en la Corte Suprema, es decir el máximo tribunal posible dentro del país, y tenemos toda la confianza en que la Corte la va a absolver porque realmente, insistimos con esto, no se trata de una cuestión de si le creo o no le creo, las propias pruebas están en el expediente y cuando lo estudien y cuando lo lean lo van a ver. Confiamos absolutamente en que la Corte la va a absolver.

Con respecto a Cristina, ¿vio el documental?, ¿qué le pareció? ¿cómo esta ella?

Le encantó, ahora está animada por todo esto, está sumamente agradecida y movilizada por el estreno. Pero la verdad la paso muy mal. Muy, muy mal. Imagínense cuando no era escuchada por nadie, la desesperación que implica gritar inocencia y que nadie te crea ¿no?

Conjeturas en la sentencia – Fotograma de “Fragmentos de una amiga desconocida”

¿Qué fue lo que vos pensaste como abogada cuando te encontraste con este caso? ¿Qué es lo que pensás respecto al tratamiento que se le dio, al hecho de que la justicia se ensañara así con Cristina? ¿A qué conclusión podés llegar ahora?

Lamentablemente es algo estructural. Lo que tiene de paradigmática la causa es que fueron violadas absolutamente todas las garantías que nos enseñan en la Facultad. Todas las garantías constitucionales. Damos el expediente en la Facultad, enseñamos desde la hoja uno hasta el final porque la verdad es que vulnera absolutamente todo. Primero: la presunción de inocencia. Se supone que todas las personas somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario y aquí paso todo al revés: desde el primer momento ella fue considerada culpable, no tuvo una defensa eficaz, ¡el plazo del proceso! Piensen que esto arranca en el 2001, el 28 de julio de 2001, imaginémonos el tiempo que lleva. La prisión preventiva que lleva, porque hace más de una década que está condenada a prisión perpetua sin sentencia firme, se dice en términos técnicos, pero quiere decir que ella todavía no tuvo la palabra final, la palabra final la va a decir ahora la Corte sobre su causa.

Y así [con] un montón de garantías. La verdad es que para mí [este caso] va  a quedar en los anales de la historia. Este expediente tiene que formar parte de la currícula de las Facultades de Derecho para no volver a repetir estos errores que son patentes y notorios. Además, tenemos que tener en cuenta cómo va funcionando la justicia ¿no? El tribunal que la condena está compuesto por tres integrantes, una de las integrantes es hermana de [un miembro del] tribunal que revisa la sentencia ¿me explico? Entonces, ¿qué posibilidades hay de que ese tribunal revise en serio esa sentencia?

Y así se van tapando los errores unos a otros y la verdad que desde el Poder Judicial tenemos que hacer una fuerte autocritica sobre esto, sobre la manera que tenemos de trabajar día a día porque en el medio pierden la libertad las personas y no solo la libertad, pierden la vida.

El tráiler de Fragmentos de una amiga desconocida empieza con una frase de Cristina Vázquez diciendo “quiero ser chef”, y teniendo en cuenta su contexto una piensa qué fuerte que es esa frase, condenada a perpetua y con destino incierto, que te quitan la mitad de la vida o toda la vida en ese “quiero ser chef”: Cristina Vázquez está detenida, detenida literalmente, y detenida en el tiempo: es una joven ¿no? Todo este tiempo lo vivió privada de su libertad y no pudo avanzar, entonces ese “quiero ser chef” también resume un poco cómo se siente ella y adónde se quedó; también en ese deseo por ser algo más que una persona detenida, y más en un caso en donde parece que toda la maquinaria judicial de golpe encastra para armar una cuestión ridícula y escandalosa.

Tal cual

Indiana, te agradecemos muchísimo la comunicación  con nosotras, la verdad es que es necesario saber del calvario por el que está pasando Cristina Vázquez, seguiremos atentas a lo que vaya pasando

Muchas gracias a ustedes por el espacio y por darnos esta oportunidad de contar esta historia.

Fragmentos de una amiga desconocida se puede ver por acá.

 

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