“Luchamos para que nuestras hermanas, amigas y colegas tengan el apoyo y el acceso local para tomar las decisiones que necesitan tomar” – Entrevista a Room 4 Rebellion (Irlanda)

Por Melissa Rep // Foto de portada: London–Irish Abortion Rights Campaign

En 1983, un 66,9% de la población de la República de Irlanda votó a favor de una enmienda constitucional que equipara el derecho a la vida del embrión con aquel de la mujer gestante. Esta restricción casi total sobre el aborto no lo impidió ni lo redujo. Las crifras de mujeres que viajaban al exterior para acceder a un aborto seguro, junto con el caso de Savita Halappanavar, una mujer que murió de septicemia tras negársele la interrupción de un embarazo inviable, llevó al gobierno irlandés a realizar una nueva consulta sobre esta enmienda. En un país eminentemente católico, la campaña por el SÍ a la legalización del aborto ganó la consulta con un 66,4% de los votos (casi un millón y medio de personas sobre las 2,1 millones que participaron del referendum). La legalización del aborto formará parte de una trigésimo sexta enmienda a la Constitución prevista para este año. La interrupción voluntaria del embarazo será libre hasta las 12 semanas de gestación.

Room 4 Rebellion (Espacio para la rebelión) es una de las tantas organizaciones que contribuyeron a la campaña por el SÍ, intregrada en este caso por jóvenes irlandesas e inglesas que luchan por los derechos de las mujeres. Juana Sostén charlo con Anna, Cait, Isis, Hollie y Jess sobre la octava enmienda, la realidad de las mujeres que deciden abortar y la situación de las mujeres en Irlanda del Norte, radicalmente opuesta al resto del Reino Unido.

El 25 de mayo pasado el gobierno irlandés realizó un referendum nacional en relación al aborto. ¿De qué se trató esta consulta popular?

Cait: En el referendum se le consultó a los y las ciudadanas de Irlanda sobre el rechazo o no a la octava enmienda. La octava enmienda de la constitución irlandesa considera ilegal al aborto en casi todos los casos, equiparando la vida de una mujer con la vida de un embrión. Para una mujer de la República de Irlanda es legal viajar al Reino Unido para acceder a un aborto seguro, pero esto discrimina a las mujeres que no tienen los recursos para hacerlo. Cada vez más mujeres eligen tomar pastillas abortivas compradas online. Aquí también las mujeres son abandonadas sin ningún tipo de cuidado post-aborto y corren el riesgo de ser procesadas por comprar las pastillas, con penas de hasta 14 años de cárcel.

Cada situación individual es profundamente personal. Una constitución no es lugar para regular la complejidad y las necesidades de la salud reproductiva de una mujer.

Nosotras hicimos campaña para terminar con esta prohibición constitucional del aborto. Luchamos para que nuestras hermanas, amigas y colegas en Irlanda tengan el apoyo y el acceso local para tomar las decisiones que necesitan tomar. Siempre nos sentimos positivas al respecto de esta campaña y confiamos en que los y las ciudadanas de Irlanda apoyarían a las mujeres en su derecho a decidir.

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Foto: London-Irish Abortion Rights Campaign

¿Cómo es la legislación irlandesa respecto al aborto (hasta la implementación de la 36era enmienda)? ¿En qué casos puede una mujer acceder legalmente a un aborto?

Anna: El norte y el sur tienen dos de las leyes más restrictivas de los derechos reproductivos del mundo. En la República el acceso al aborto está circunscripto a la constitución, dentro de la octava enmienda. El aborto está prohibido excepto en los casos en los que hubiera un riesgo inminente para la vida, sin incluir casos de violación o incesto ni cuando la salud de la mujer queda comprometida, ni tampoco en casos de inviabilidad fetal. En cuanto al norte, [la enmienda sobre] el Acta de 1967 que legalizó el aborto en todo el Reino Unido no fue aplicada alli, lo cual implicó que los cuerpos de las mujeres quedaran sujetos a leyes obsoletas. La Corte Suprema, al igual que organismos como Amnesty, Marie Stopes y Bpas afirmaron que estas leyes draconianas violan los derechos humanos.

En el 2016 se realizaron 25 abortos legales en Irlanda, permitidos cuando la vida de la madre está en riesgo (aunque en casos como el de Savita Halappanavar las mujeres fueron defraudadas y afrontaron serias amenazas para su salud estando embarazadas) La desinformación –desde “centros para crisis durante el embarazo” (Crisis pregnancy centres) hasta nuestro propios políticos– también impide a las mujeres el acceso a la salud. Nos faltan sistemas, recursos y organizaciones, como el Centro para la atención de violaciones en Belfast (Belfast Rape Crisis), que fue cerrado recientemente, forzando a las y los sobrevivientes de violaciones e incesto, a mujeres cuyos embarazos son inviables o a las personas que no quieren continuar con un embarazo, a viajar o a quebrar la ley y tomar píldoras ilegales. Esto puede generar una situación traumática para las mujeres, en el sentido emocional, doméstico, físico y financiero. Estas leyes draconianas criminalizan tanto a las mujeres como a los y las médicas en ambos países. El Estado y la Iglesia no deben tener ningún rol en la legislación sobre nuestros cuerpos. Nosotras hicimos y hacemos campaña para repeler la octava enmienda y por la despenalización total del aborto en Irlanda del Norte, junto con servicios y cuidados que sean gratuitos, seguros, legales y locales.

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Isis de Room For Rebellion lee un poema en las marchas por el aborto legal – Foto: London-Irish Abortion Rights Campaign

¿Cuáles son las diferencias legislativas entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte en relación al aborto?

Jess: La gente no sabe cuán estricto es en Irlanda del Norte en comparación con la República. El Acta sobre aborto de 1967 todavía aplica en Irlanda del Norte, a diferencia del resto del Reino Unido, lo cual significa que una mujer que se realiza un aborto ilegal puede enfrentar penas que van hasta la cárcel perpetua por un servicio que en el resto del Reino Unido es gratuito. Incluso los casos de violación, incesto o inviabilidad fetal no son circunstancias que puedan permitir el aborto legal. En la República las mujeres enfrentan penas de hasta 14 años de prisión, con la única excepción de cuando la vida de la mujer corre un riesgo inminente de muerte. La ley que compone la octava enmienda de la constitución irlandesa existe desde 1983 y le da a la vida de un embrión o feto el mismo estatus de derecho que el de la madre. Ambas leyes son arcaicas y previenen a las mujeres tomar decisiones sobre sus propios cuerpos.

¿En qué medida estas leyes ponen en riesgo la salud de las mujeres? ¿Qué hace una mujer cuando quería acceder a un aborto pero se ve impedida de hacerlo de forma legal? Isis: Las actuales leyes amenazan seriamente la salud mental y física de las mujeres. El caso muy conocido de Savita Halappanavar es el perfecto y desesperante ejemplo de cómo los médicos priorizaron la vida de un feto inviable por sobre la de una mujer cuyo cuerpo ya lo estaba abortando. [Savita] sufrió un shock séptico y una falla orgánica multisistémica. Los últimos momentos de su vida, cargados de dolor, podían y debían de haber sido evitados. Sheila Hodgers murió de metástasis días después de dar a luz a su tercer hije luego de haberle sido negado el tratamiento, ya que afectaría al feto. Pacientes con cáncer deben hacerse tests de embarazo antes de empezar su tratamiento ya que el feto tiene iguales (o más) derechos que el de la persona gestante.

Estos casos se repiten a lo largo de la historia moderna. En términos de salud mental, Irlanda [como Estado] siempre tuvo un fuerte control sobre las mujeres. La combinación de Iglesia y Estado trabajando juntos para suprimir la liberación de las mujeres [generó] un profundo adoctrinamiento de la vergüenza en relación a la sexualidad y a la reproducción, de manera que si quedás embarazada y no querés continuar con ese embarazo, [esta decisión] trae toda una serie de problemas de los que no podés hablar abiertamente.

En 2016 más de 3200 mujeres viajaron al Reino Unido a realizarse un aborto, y estas cifras refieren a las mujeres que dieron direcciones en Irlanda, cuando muchas de ellas declaran vivir en el Reino Unido o dan direcciones falsas. Sabemos que un promedio de 10 a 12 mujeres viajan a diario al Reino Unido u a otros países de Europa para realizarse un aborto seguro. Otras compran pastillas en internet para realizarse un aborto en sus casas, pero en los últimos 10 años 6 mil de esos paquetes fueron confiscados por el Correo. Tanto en la República como en Irlanda del Norte el estado intervino activamente, como en el caso de Case X1, por ejemplo, para evitar a las mujeres viajar para interrumpir su embarazo, aunque, claro, esto es llevado adelante en total secretismo.

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Foto: Xiao-wei Lu


¿Cómo fue la campaña de Room 4 Rebellion? ¿Qué acciones llevaron a cabo para pelear por el aborto legal y seguro en Irlanda?

Hollie: Una acción vital que tomamos antes del referendum tuvo que ver con la educación. Mientras estemos comprometides con la lucha para desplazar la octava enmienda, necesitamos educar a quienes quizás no sepan de las leyes draconianas que afectan a las mujeres irlandesas. A la par de la educación juntamos dinero para grupos claves de la campaña y organizaciones que hacen milagros para la salud de las mujeres a lo largo y ancho de Irlanda. Organizamos fiestas y contribuimos con 5000 libras a grupos de apoyo o de campaña como Together For Yes y Abortion Support Network, una organización que provee ayuda financiera a las mujeres que necesitan acceder a un aborto seguro y legal en el Reino Unido.

1En 1992, una adolescente de 14 años (llamada “X” para proteger su identidad) fue violada por un vecino y, al contárselo a su madre, amenazó con suicidarse de no poder interrumpir el embarazo. Su madre organizó un viaje al Reino Unido para poder acceder a un aborto seguro y consultó con la policía irlandesa si el ADN del feto podría ser usado como evidencia de la violación. Al enterarse de esta situación, el fiscal general del Estado buscó impedir el viaje (y la realización del aborto) de X. Esta imposición fue avalada en primera instancia por una corte pero rechazada por la Corte Suprema, quien reconocía en la amenaza con el suicidio un motivo de riesgo a la vida de la mujer. Pero X tuvo un aborto espontáneo antes de realizarse el procedimiento. Si bien su caso sentó un precedente en la legislación, el hecho de que el aborto fuera espontáneo y no inducido sumió este precedente en la ambigüedad.

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