“Tenemos que visibilizarnos, formarnos y transformarnos para que los discursos que tengan mayor audiencia sean los que nosotras queremos: los discursos que nos salvan la vida” – Entrevista a Celeste Farbman sobre “Faltamos en la radio”

Por el equipo de radio Juana Sostén

Celeste Farbman es comunicadora y forma parte del programa radial Nos Quemaron Por Brujas, de Radio Presente. Junto a sus compañeras llevaron adelante un relevamiento que titularon “Faltamos en la radio” y que arrojó una serie de datos sobre la presencia –más bien ausencia– de las mujeres en el espacio radial.

¿Cómo surge la idea de hacer este monitoreo?

Bueno, les pasará a ustedes también: además de hacer radio, nosotras somos radioescuchas. Lo que nos pasaba era que, sobre todo en la primera mañana, poníamos algún programa para escuchar noticias y podían pasar 40, 50 minutos y la voz de ninguna mujer aparecía al aire. Eso en nuestros intercambios más internos era decirnos “Che, qué pasa con esto, ¿estamos, no estamos?” Muy silvestre nuestro pensamiento, nuestras percepciones, pero eso nos dio la idea o la inquietud de poder hacer algún tipo de investigación que nos permitiera medir que efectivamente lo que percibíamos desde la escucha tenía algún tipo de correlato desde la realidad.

Hicimos entre abril y mayo una especie de prueba piloto, un monitoreo menos riguroso en cuanto a la metodología, y nos dio un resultado bastante parecido. En junio ya nos decidimos a lanzarnos en este estudio un poco más serio, con mayor estructura y metodología para poder medir qué participación teníamos al aire las mujeres. O al menos a qué voces reconocíamos como femeninas. Digo esto porque nos interesaba saber las identidades de estas personas pero sólo con la escucha es imposible detectar estas cuestiones, entonces dijimos “Bueno, intentemos detectar cuáles voces masculinas aparecen, las voces feminizadas cuántas son, que roles ocupan” y ahí empezamos a armar algún tipo de dispositivo que nos permitiera escuchar los programas de mayor audiencia de la primera mañana, según la medición IBOPE; tomamos los cinco programas de mayor audiencia de AM y las cinco radios más conocidas: radio 10, la 750, la Metro, radio Disney…

Y, bueno, los resultados nos vinieron a confirmar que nuestras percepciones estaban sostenidas en cuestiones reales, que no estamos en la radio, que no estamos conduciendo, que no estamos en las columnas más importantes. Hay roles más feminizados y roles masculinizados y de eso un poco se trata el monitoreo.

De alguna manera esperaban estos resultados, pero, ¿hay algo de lo que ustedes se hayan sorprendido de lo que encontraron? Esto de las columnas en las cuales participamos, por ejemplo. O algo que hayan encontrado y no estuvieran esperando.

La verdad es que cuando nos lanzamos a hacer esto, nuestra experiencia como radialistas pero también de nuestra propia escucha ya nos hacía tener la hipótesis de que efectivamente lo que encontráramos iba a ser esto: tenemos una participación escasa. Lo que sí nos permitió o de alguna manera nos sorprendió es cómo a partir de este monitoreo nos pudimos poner en contacto con un montón de compañeras que son trabajadoras de los medios, que son locutoras o que hacen alguna columna, y la verdad es que la recepción que tuvimos fue de bastante agradecimiento, de poder haberles puesto un dato, un número a algo que ellas viven cotidianamente. Y es: “Y, yo soy locutora pero la verdad que este rol que tengo es un acuerdo tácito de que voy a estar acá, tengo un rol complementario, me voy a reír de los chistes del conductor…” Una cantidad de micromachismos que obviamente están ocultos al escucha pero que hablando con las compañeras nos permitió conocer un poco más todo este mundo. La verdad que eso fue como un resultado inesperado, el contacto directo con las compañeras.

Y después me parece que también nos sirvió para decir que si bien circulan estos discursos de “bueno, cada vez la participación de las mujeres y de las lesbianas es mayor”, la verdad es que lo medís y los resultados no terminan de dar muy positivamente. Y hay columnas en donde tenemos cero participación: en economía, en deportes. No hay ni una sola mujer trabajadora como especialista en estos temas. Para no caer en falsas expectativas, esto es lo que pasa: en los medios de mayor audiencia no estamos siendo especialistas en estas cuestiones. Entonces, ¿cómo hacemos para intervenir en estos medios, sobre todo las que venimos de otros tipos de construcciones comunicacionales: populares, alternativas? ¿Cómo hacemos para calar en esos discursos que –no somos ingenuas– son los que tienen mayor penetración social y mayor incidencia en la opinión pública?

Y en el caso de los roles que nombrabas, ¿hay situaciones, momentos, columnas en las que sí aparecen voces de mujeres con mayor preponderancia?

La única categoría que dio una mayor paridad fue la columna de espectáculos. De todas maneras hay mayoría de varones como especialistas de espectáculos: un 57%. Esa fue la única que nos dio cierto estándar mínimo de una cosa “un poquito más equitativa”

Casi paridad

Claro, que ni siquiera, ¿no? Pero fue lo más parecido. Y después la cuestión de la locución no deja lugar a dudas: es un rol que está feminizado en un 82% según nuestro monitoreo; realmente hay una tendencia a que ese rol de acompañamiento, de complementariedad sea ocupado por mujeres. Lo que observamos es que en estas composiciones de los programas de radio en función de los roles se repiten composiciones estereotipadas de género que encontramos en la sociedad en general. No es que en la radio o que en estas construcciones laborales, que tienen un correlato en lo simbólico también, sucedan cosas muy disruptivas. Hay una conducción masculina y un rol medio decorativo de las mujeres. Y algo que sí nos vamos encargando de aclarar en cada entrevista y en cada espacio donde traemos esto: si bien lo que nosotras detectamos es que esas locutoras que aparecen tienen un rol absolutamente decorativo, de complementariedad, esto no tiene que ver con el rol en sí sino con esta construcción que se ha hecho sobre el rol de la locución. Lo que discutimos y lo que hablamos con las compañeras locutoras es que la verdad que queremos que no solamente se valore la belleza o la calidad de la voz sino también en qué somos especialistas, de qué temas hablamos. No queremos ser sometidas a tener que reírnos de los chistes de nadie si no nos causan gracia. Y menos si son violentos respecto a nuestra propia vida, a nuestra existencia. Hay muchas cosas que se van desprendiendo que son interesantes de observar, de entender, de analizar de cómo se construyen los roles.

Pareciera que el rol de la locutora es solamente decir el clima, alguna publicidad y nada más. No necesariamente es una persona que opina de lo que se está hablando en el programa…

Sí, al menos en lo que nosotras llegamos a monitorear y escuchar: el rol de la locutora es ese, un rol florero. Decorativo. No es un rol en el que se esté protagonizada la voz política de nadie, sí la voz que se oye, el sonido, pero no la voz política. Eso no tiene que ver con ser locutora, tiene que ver seguramente con la formación, y ni hablar que con el patriarcado. No tiene mucha más vuelta. Explica que en estas construcciones sociales pequeñas que son los programas de radio se reproduzcan roles de género que se ven en la sociedad. Se ven en las familias heterosexuales, se ve en el trabajo. Tiene como una cadena de impacto. Porque no ser las más protagonizadas, las que protagonicemos el aire o las que estemos en las columnas más importantes, por supuesto tiene un correlato también en lo salarial. Las compañeras economistas feministas dicen “existe una brecha salarial de un 27% entre varones y mujeres, ni hablar entre trans, travestis, etc, pero entre varones y mujeres es del 27%”, entonces pensemos cómo se hacen los medios de comunicación, sobre todo en este contexto de 3 mil puestos de trabajo menos en los medios. Si no conducimos, si no estamos en las columnas más importantes, si estamos en los roles más secundarios, eso tiene también un impacto en los salarios de nuestras compañeras.

Tiene muchas aristas para analizar: más allá del porcentaje que tengamos en cada columna, esto tiene un impacto en otro orden muy concreto, que es lo salarial.

Vos mencionás que se puede ver esto de que hay acuerdos tácitos, que no son explícitos, del orden de “te contrato para tal programa, vas a estar con tal conductor y vas a ser la locutora”, y eso se acepta sin más, sin cuestionarlo, y es por esto que son tan importantes este tipo de estudios y relevamientos que podamos impulsar nosotras mismas como para poder pensar los roles que ocupamos y todos los micromachismos que encontramos a cada momento

Y además que esto siempre lo charlamos con mis compañeras: nosotras tenemos nuestro programa de radio que hace muchos años se emite en radios comunitarias, entre las radios comunitarias hay un movimiento feminista, existe una alianza histórica, entonces no hay demasiadas contradicciones en cuanto a la proyección política y de los objetivos compartidos, más allá de lo que pase después en la realidad. En términos teóricos, esto, en los medios hegemónicos, tradicionales, de mayor audiencia, no sucede. Entonces acá se nos plantea un gran desafío a las comunicadoras feministas para poder intervenir en esos dispositivos, en esos discursos, en esas empresas periodísticas que hoy por hoy son las de mayor impacto. Mi activismo comunicacional es en los medios comunitarios, no hay ninguna duda. Pero no soy ingenua: no tenemos la estructura jurídica, política, financiera para poder penetrar en estas esferas que habilitan las violencias. Que estos discursos lleguen a estos grandes medios y que esto impacte en la opinión pública. Esto a nosotras a veces nos cuesta, nos cuesta un montón, pero salir de ciertas zonas un poco más confortables, en términos de activismo comunicacional, y empezar también a intervenir aire: “Che, acá, vos, Novaresio, no tenés a nadie al lado”; “Federica Pais, tu programa, lo conducís, sos una mujer y se llama ‘Te quiero’ porque las mujeres estamos solamente destinadas a sentir y no pensar” Veamos esas cosas, cómo intervenimos directamente. Ahí tenemos un gran desafío.

Microfonos-de-radio-1

Además estas personas que tienen mayor audiencia en estos programas que ustedes relevaron son varones. Todos los nombres más importantes de la radiodifusión argentina, con más audiencia, ¡son varones! Quizás podemos mencionar a Magdalena Ruiz Guiñazú como única mujer que tenía un programa importante en una radio muy escuchada, pero después son nombres de varones, todos

Es que como colectivo mujeres, lesbianas, tenemos una trayectoria corta. Pero no tenemos una trayectoria corta en el mundo de los medios porque no tenemos capacidad, sino porque se nos han asignado otras tareas en la sociedad, no la de comunicar, la de formadoras de opinión. Hemos estado históricamente –y obviamente lo seguimos estando– en roles que nos someten al espacio privado, no al espacio público, a la voz pública. Entonces por supuesto nos cuesta un montón rascar y encontrar, decir “Ah, te acordás tal conductora, qué interesante…” Cuesta mucho. No es porque no tengamos capacidad y que casualmente sean los varones los que más aparecen, porque las trayectorias… lo personal es político, no tiene que ver con mi propio recorrido individual, sino que estoy inscripta en esta sociedad, que está atravesada por estas violencias, por estas cuestiones, por el patriarcado. Y obviamente tenemos trayectorias cortas y acotadas y el desafío, insisto, es visibilizarnos entre nosotras, ocupar lugares, hablar con las compañeras.

Pasa un montón que por ahí alguna es trabajadora de los medios, al aire dice alguna barrabasada, absolutamente en contra de lo que nosotras podemos llegar  a pensar o a cómo concebimos el mundo, pero la verdad es que yo prefiero juntarme con esa compañera y decirle “mirá, la verdad que eso no es así: vení que el feminismo te espera” Trabajemos y cambiemos esos discursos. Trabajemos con ellas que ya están en estos medios, que tienen un acceso que realmente muchas de nosotras no tenemos. Ser estratégicas. Tenemos que visibilizarnos, formarnos, transformarnos y empezar a trabajar para que los discursos que tengan mayor audiencia sean los que nosotras queremos. No porque somos egoístas y egocéntricas sino porque son los discursos que nos salvan la vida.

Y que además somos muchísimas. Hay muchísimas mujeres totalmente capacitadas para ejercer cualquiera de estos roles: columnas, conducción de radio, etc. Solo que no nos dan el espacio y eso es lo que estamos disputando en este momento.

Dejá un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s