Muchas galaxias, pocas mujeres

Por Edna/Melissa

Ayer tuve un momento muy nerd: me bajé la última peli de Star Wars (“Rogue One”) y me emocioné de poder, al fin, verla. Me acomodé en el sillón, apagué todas las luces, prendí la tele y el corazón se me aceleró cuando empezó la musiquita, cuando aparecieron las estrellas, las naves, el pium pium. Después me avivé que si fuese una fanática de verdad la habría visto en el cine en su semana de estreno, pero bueno, es lo que hay.

Una de las cosas que me ilusionaba más de esta película es que tuviera una protagonista femenina, una chica que aparece a todo trapo en el poster oficial. En un poster de Star Wars, el lugar que ocupa –en tamaño y brillo, digamos– cada uno de sus personajes no es un hecho trivial. Es una declaración sobre su peso en la historia, sobre su relevancia. Y por supuesto siempre hay alguna referencia a Darth Vader. En el poster de la peli anterior, Star Wars: Episodio VII, la primera en la etapa Disney de esta historia épica, también había una protagonista femenina, Rey, pero su importancia –juzgando por el espacio que ocupa en el poster– es menor (está en el centro, de cuerpo casi entero, pero la opaca la máscara del caprichoso Kylo Ren, su enemigo). En esta, en cambio, la chica en cuestión, la rebelde Jyn Erso (interpretada por la británica Felicity Jones), es la cara más visible. Bien, me dije. Vamos las pibas.

La película está buenísima, no defrauda. Aguante la saga de Star Wars, aguante Jyn Erso, aguanten las historias con minas aguerridas, me encanta. Ahora bien, ya sé que está Jyn, ya sé que está Rey en la película anterior, pero, ¿adónde están las mujeres?

En Rogue One conté dos jefas de nación y dos pilotas de la flota rebelde. La mamá de Jyn Erso, Lyra. Y Jyn Erso. No hay más. Y lo que es peor: no hablan entre ellas, no pelean juntas, no hacen los viajes de a dos. Siempre –tanto Jyn como Rey y como Leia– pelean, viajan, viven sus aventuras junto a un grupo de varones y/o droides de género desconocido (pero voces masculinas).

El grupo de disidentes de la flota rebelde que decide acompañar a Jyn está conformado exclusivamente de varones. Rey viaja con Finn, Han Solo y el inclasificable Chewbacca. El imperio está sólo hecho de soldados y capitanes varones (sí, son el enemigo, un ejército clásico, pero, ¿en serio? ¿no hay minas?) No hay alianza entre mujeres, no hay Thelmas y Louises espaciales. Todas siempre pelean por la libertad acompañadas de súbditos (el caso de Amidala y Leia), compañeros (Leia, Rey, Jyn) o a las órdenes de algún tipo (las dos pilotas de la flota en Rogue One, por ejemplo), pero nunca (y no me vengan con Sabé y Padme/Amidala, que esa es relación reina–dama de compañía) pelean entre más de una. Sólo vi mujeres jedis en la batalla final del Episodio III, la de la gran purga. O sea, ¡jedis! ¿No son acaso de lo más zen e igualitario que hay en la galaxia?

¿Podemos considerar, finalmente, que Jyn y Rey son protagonistas? ¿No son más bien mujeres–excepción? El protagonismo de las mujeres, el lugar que nos corresponde en las historias (sean estas incluso de ciencia ficción) no aparece con poner una chica hábil y astuta que se la juega por la libertad, muy capa, pero que está sola. Aparece cuando aparecemos. Cuando somos muchas. Si somos muchas, somos parte. Si somos parte, somos protagonistas.

(Hay una pregunta que hay que hacerse cuando miramos una película, siempre: ¿cuántas mujeres participaron de su realización? ¿Hay mujeres que hayan colaborado con el guión, con el desarrollo de los personajes, con la dirección? Son pistas que dicen mucho.)

Entonces pasa lo siguiente: Hollywood dice que está cambiando, que incluye a las mujeres. Es verdad, hay más personajes mujeres, hay mujeres cuyo peso en la historia es determinante, hay mujeres fuertes y valientes y, en el caso de Jyn y de Rey, mujeres a las que se les permite cierto desliz “femenino” (¡lloran!) y no necesariamente la cara de piedra del macho salvador que reprime sus sentimientos (las heroínas masculinizadas son otro tema que me obsesiona, ya hablaré de eso). Pero sigue habiendo pocos personajes mujeres. Tremenda galaxia, ¡y solo cinco minas! Imagino entonces que el resto está en casa lavando los platos, o bien hay tal escasez de mujeres en el Imperio and beyond que está comprometida la reproducción total de la especie humana.

Pero ese tipo de problemáticas nunca se tratan en Star Wars porque en Star Wars, como en la vida real, esas son cuestiones de fondo para analizar más tarde.

Leia
Poster utilizado por lxs participantxs de la marcha de mujeres contra Trump el pasado 21 de enero: “El lugar de una mujer está en la resistencia”, de fondo, la princesa Leia. Ojalá Leia hubiese tenido tantas compañeras como mujeres marcharon en EEUU aquel día.

 

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