A mí no me emociona ver a una chica rendir un parcial con su bebé en brazos

Por Mariángeles Vallejos

La imagen de Alicia Brito, la estudiante de Comunicación de la Universidad Nacional de Tucumán que fue a rendir un parcial con su bebé en brazos, anda recorriendo los medios y las redes sociales. Los usuarios de internet se llenan de palabras de emoción y cosas por el estilo ante el gesto, de gran responsabilidad y compromiso sin dudas, de la estudiante tucumana.

¿Qué nos muestra la noticia? Una chica que tenía que rendir un parcial y fue junto a su hija.

¿Qué entendemos? Que quizás no hubo otra persona que cuidase a la nena durante esas horas en que Alicia tenía que rendir el parcial.

¿Es un gesto notable? Claro, porque rendir un parcial exige concentración y en este caso la estudiante debía estar atenta a dos lugares que le implicaban el mismo nivel de responsabilidad: su hija y su carrera, nivel que, en ese momento, se manifestaba en ese parcial de esa materia.

¿Qué vemos en casos como estos? Las cosas que faltan. No voy a particularizar en Alicia Brito porque sabemos que, como ella, hay cientos de mujeres que eligen ir a estudiar o trabajar sin que su rol de madres sea un impedimento. Faltan guarderías, falta tenencia compartida, faltan licencias más extensas en los trabajos, faltan varones que se responsabilicen en su rol de padres.

Hay una frase que escuchamos todas en algún momento de nuestras vidas: “aprovechá ahora a estudiar/viajar/hacer un curso/salir/tomar/trabajar muchas horas/ver amigos porque cuando seas madre no vas a poder”, ¿ser madre tiene que implicar la anulación de todos los proyectos de la mujer? El antes y el después de la vida de la mujer. “Los deseos se terminan ahora que sos madre, tu único deseo será estar con tu hijo, aunque quieras estudiar, aunque tengas que trabajar, aunque quieras tomar, aunque quieras viajar”. La lista podría seguir.

La historia de Alicia, como la de todas las mujeres que van a trabajar o a estudiar con sus hijos, nos obliga a hacer una lectura de género. A disociar ese imperativo social de la mujer-madre, de la madre que por madre no tiene que tener proyectos, porque “ahora se tiene que dedicar a los hijos”.

Esta mirada desde el género, a su vez, nos permite pensar la historia al revés, ¿cuántas fotos vimos de varones padres yendo solos a rendir un parcial? Se puede pensar que cuando un varón tiene que ir a rendir un parcial sólo tiene que hacer eso, aunque sea padre. En cambio, cuando una mujer tiene que ir a rendir un parcial también tiene que ser madre. Para la mujer no son momentos distintos, es todo lo mismo.

No dudo que habrá varones que ejercen su rol de padres con mucha responsabilidad, pero la realidad nos muestra que son siempre las mujeres las que protagonizan este tipo de historias. La guardería, la tenencia compartida y la licencia extendida, entonces, son cosas que pueden modificar de forma sustancial la vida de una mujer.

La propuesta, por lo tanto, sería acompañar los proyectos de las mujeres para que éstos se concreten y no obstaculizarlos. Que la posibilidad de la mujer de llevar adelante un proyecto sea un derecho y no una linda nota de color para que la gente se emocione.

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