Yo fui al Encuentro Nacional de Mujeres

Por La Novata/Verónica

A comienzos del presente año me uní a un Club de Lectura feminista llamado Juana Sostén, con la intención de comenzar a leer literatura, y otras cosas que no sean escritos científicos como venia leyendo siempre a lo largo de la carrera en la facultad. Sin embargo esto me llevo a conocer otro mundo, hasta el momento conocido por mí pero sin tener mucha conciencia de qué se trataba y qué sentido tenía el “ser feminista” quienes, a mi entender, sólo luchaban por el aborto legal.

Con el tiempo fui conociendo que es más que eso, que es una lucha que nos convoca a todas las mujeres contra un sistema que tiene miles de años y muy arraigado en cada unx de nosotrxs: con sus mandatos, deberes, valores, todos ellos machistas. Hablo del sistema patriarcal, ese que tenemos tan naturalizado y lleva a que también naturalicemos los “crímenes pasionales” que enhorabuena han pasado a llamarse FEMICIDIOS; el maltrato de los cuerpos y muerte de mujeres como consecuencia de abortos clandestinos; el maltrato y muerte de mujeres por violencia obstétrica, los sueldos más bajos que recibimos, y tantos otros.

Es una lucha que nos convoca a todas, para defendernos, luchar por nuestros derechos: saber qué y por qué elegimos determinado estilo de vida; saber qué identidad sexual elegimos y por qué; saber qué pareja elegimos o no, y por qué; saber por qué queremos ser o no ser madres. Todo esto implica seguir nuestro deseo y no el mandato social que nos apaga y nos hace desaparecer de nuestros cuerpos y, estar así, muertas en vida.

Todas estas preguntas me llevaron a decidir asistir al XXX Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en Mar del Plata el fin de semana del 10 de octubre. Desde los preparativos para ir, todo fue una fiesta, conociendo mujeres hermosas con las mismas preguntas que yo o más, con la misma intriga acerca de con qué nos encontraríamos allá las que asistiríamos por primera vez.

Soy una estudiante independiente, pero para ir elegí una organización, a través de la cual podía conseguir el viaje más barato, comida y lugar en donde dormir. Y una vez más, mi elección me llevo a conocer otras cosas, las chicas de la agrupación Mala Junta, muy atentas, con buena onda, pensando todo el tiempo en nosotras, tratando de que podamos pasarla bien, y que podamos disfrutar del encuentro.

Desde que llegamos a Mardel, todo fue alegría y mucha energía circulando por todos lados. El sábado era el primer día de talleres y elegí ir al de “Mujeres y su rol en la situación de pareja”. Allí escuche muchas historias fuertes, de mujeres resignadas, otras no tanto, pero todas teníamos en común que estábamos ahí y que fuimos a buscar algunas respuestas, alguna contención de otras mujeres en la misma situación, o que nos apoyen y nos ayuden a pensar-nos; los talleres se tratan de eso, se tienen una serie de puntos para ser tratados y con una pregunta disparadora o con tan solo la presentación de cada una de las presentes se da comienzo al mismo, donde la palabra circula y sana, acompaña. El domingo se realizan las conclusiones de lo que se habló el día anterior. Lamentablemente esto se vio opacado por los femicidios que fueron cometidos durante el ENM, tanto en Mar del Plata como en Buenos Aires y Salta, los que reforzaron la indignación y el motivo por el cual estábamos ahí ese fin de semana. A raíz de esto se produjo una concentración en la puerta de la municipalidad, y luego a las 17:30 comenzamos a concentrarnos, en nuestro caso con la agrupación Mala Junta, para luego dar comienzo a la marcha, la cual tenía como principal emblema “No hay ni una menos sin emergencia nacional”.

Toda esta movilización duro alrededor de 6 horas, a lo largo de las cuales no paramos de cantar y agitar todas juntas, ¡¡éramos 65 mil!! Algo increíble de ver y de sentir, todas mujeres, todas vivas y listas para agitar como dice una de nuestras canciones; las sensaciones de angustia, alegría, euforia, se sintieron más que nunca en todo el Encuentro, pensando en todas aquellas por las que estábamos ahí y cantándole a las mujeres que se asomaban en los balcones o que estaban en las calles a que se sumasen a nuestra lucha.

En nuestro caso no pasamos por la Catedral, y puedo decir que nunca me di cuenta de lo que estaba pasando ahí, no vi nada, porque la colectiva de mujeres con la que estábamos nos cuido muy bien, armaron el cordón y nos dijeron “peguen la vuelta”. Estábamos a dos cuadras de la Catedral, nos dimos cuenta de que algo estaba pasando solamente porque las compañeras comenzaron a levantarse los pañuelos, lo que daba cuenta de que estarían tirando gas pimienta. Aun no nos decían nada, primero nos enojamos creyendo que nos subestimaban, pero luego fue algo que agradecí, porque fue lo que llevo a que nos movilicemos y volvamos con mucha tranquilidad, no como en otras agrupaciones que la desesperación las llevo a correr y dispersarse perdiendo a sus referentes. Una vez en el Centro cultural donde nos reuníamos todas, nos contaron lo que había pasado: represión por parte de la policía bonaerense con balas de goma y gas pimienta. No voy a referirme a esto extensamente, las diferentes notas y comunicados han explicado lo que pasó. No queremos que se piense que el encuentro fue solo eso, porque no es lo que queremos hacer, queremos ser respetadas y escuchadas, pero de buena manera; sin embargo fue una muestra más contra lo que luchamos y por lo que todos los años se realiza el ENM, en las distintas provincias recorriendo el país, intentando llegar a todas las mujeres. El objetivo de esta crónica es difundir lo que fue realmente el encuentro, de qué se trata y convocar a todas aquellas que la puedan leer a que en el 2016 se una a nosotras y venga a Rosario.

La conclusión que tengo de este encuentro es que es un lugar al que HAY QUE IR, frase que escuche de algunas que no era la primera vez que iban y no entendía muy bien por qué, ahora digo lo mismo, a mi me llego a los 27 años, me hizo el “clic” recién ahora y espero que a muchas más les pase, ninguna de las mujeres nos salvamos de la opresión de este sistema y todas de a poco debemos unirnos y luchar para la liberación de nuestros cuerpos.

Me vuelvo con toda la energía para luchar y con la esperanza de que esto algún día va a cambiar, que el feminismo va a vencer, aunque quizás nosotras no lo vivamos, como dijimos en el taller, pero es un cambio que comienza con nosotras, así, de esta forma. En 4 días 9 mujeres más fueron víctimas de femicidio, muchas mujeres desaparecidas quizás víctimas de la trata que aun no aparecen, y otras tantas muertes por el aborto clandestino. Digamos todas juntas: ¡¡BASTA, BASTA BASTA!!

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