Los estereotipos del #NiUnaMenos

Por Mariángeles Vallejos

Al calor de las manifestaciones que genera la consiga #NiUnaMenos por estos momentos, me vi en la obligación de repensar una frase que echa por la borda todos los mensajes de justicia y de igualdad que esta fecha quiere promover.

Ayer escuché en el flash informativo de AM Provincia, la emisora que sintonizo todos los días, que el Gobernador Scioli había inaugurado una nueva Comisaría de la Mujer en Pilar. Hasta ahí, todo bien. Al margen de mis diferencias con el gobernador celebro la creación de estos espacios en los que efectivamente se les toman las denuncias por violencia a las mujeres, y más cuando éstas se traducen en la verdadera protección y contención de la víctima, cosa que no siempre ocurre.

El discurso de Scioli tomó la consigna Ni una Menos porque el contexto y la inauguración de una Comisaría de la Mujer presentaban el mejor de los escenarios para ello. No digo nada nuevo al sostener que la consigna Ni una Menos está siendo utilizada por algunos sectores para apoyar una causa que en términos reales no sólo que no se apoya, sino que además se niega a partir de sostener aún más el machismo. Caso paradigmático el de Tinelli, que cosifica a la mujer, la expone desnuda a la mirada de los varones de su programa –y del país–, que como una jauría de perros rabiosos le dicen barbaridades y fantasean otras peores.

Volvamos a Scioli. La frase de la polémica, es la siguiente “cuando se ataca a la mujer, se ataca al pilar de la sociedad que es la familia”. Al escuchar esos dichos, pensé en lo lejos que estamos de la verdadera igualdad ¿Es necesario justificar por qué motivos atacar a una mujer “está mal”? ¿ No era más fácil decir que cuando se ataca a una mujer, justamente, se ataca a una mujer? Sobran los preámbulos, los justificativos, las explicaciones. La sociedad es violenta con la mujer y eso es lo grave.

En este caso, vale aclarar que pegarle a una mujer es grave más allá de su posibilidad cierta o no de ser madre. Pegarle a una mujer es grave porque es una persona, y por lo tanto, merece respeto y no golpes. Así como los hombres, los niños y niñas y los adultos y las adultas mayores merecen ese respeto. Con esa lógica, una mujer que decidió no ser madre, que no está en edad de serlo o que no pudo, sería digna de ser golpeada. ¿De qué estamos hablando?

Con todo esto no digo nada nuevo, pero tampoco es nuevo que la sociedad soluciona los problemas a los golpes y quien se impone por la fuerza, como si fuéramos monos, es el que finalmente gana.

Hay quienes dirán que estas palabras son en vano y que no vale la pena dirigir estas energías al Gobernador Scioli, pero el camino hacia una sociedad más justa y menos estereotipada por algún lugar empieza. Allá vamos.

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